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“Cuantas más dependencias tenga un individuo, más libre es”

Robert Neuburger, psiquiatra, psicoanalista, terapeuta de pareja y de familia.

Tengo 83 años. De París, vivo en Suiza con mi pareja. Tengo 3 hijos y 5 nietos. Yo ni diagnostico ni medico, dar un diagnóstico psiquiátrico es deshumanizar a la persona. Parece que la idea de que todos los humanos somos iguales

tiende a desaparecer, vemos surgir nacionalismos por todas partes. Soy humanista.


Faro para náufragos

Neuburger distingue entre la vida y la existencia. “La vida nos es dada. La existencia es otra cosa. Lo que entiendo como sentimiento de existir consiste en estar conforme con la forma en que se desarrolla nuestra vida”, y es ahí donde casi todos naufragamos en algún momento de nuestra vida porque tarde o temprano lo que creemos que debería ser nuestra existencia hace aguas. Para este psiquiatra lo que llamamos depresión es una crisis de existencia, verse en un momento dado sin proyecto, fuera del tiempo; algo que no debemos convertir en enfermedad y medicalizar sino atender volviéndonos a vincular con el mundo, ya que las relaciones son elementos esenciales para el sentimiento de existir. Lo explica en un pequeño ensayo, casi poético: Existir. El más íntimo y frágil de los sentimientos (Kairós).

¿No basta con nacer para existir?

Lo que le da a un bebé el sentimiento de existir no es el hecho de estar vivo sino tener una madre o una persona estable que le cuida y que le transmite toda una serie de cosas que le irán dando el sentir de existir.

Entonces, existir ¿es un aprendizaje?

Sí, aprendemos a existir a través de la mirada de los padres y con el aval de la sociedad. Las relaciones son el elemento esencial para el sentimiento de existir.

¿Sin ellas no somos?

Hubo un escándalo en Bulgaria y en Rumanía porque cuando había mucha demanda de adopción se pusieron a criar niños como si fueran pollos, eran criaturas vivas pero su cerebro no se había desarrollado.

¿Tiene remedio?

Si al nacer un humano no es reconocido y amado sufrirá a lo largo de su vida, y es que resulta muy difícil renunciar a aquello que nunca se ha tenido.

Qué triste.

De forma muy rápida el bebé se siente que pertenece también gracias a la familia que le da una identidad, una nacionalidad... No hay que confundir la vida, algo biológico, con la existencia, un sentimiento que se construye.

¿Un círculo que se va ensanchando?

Sí, compañeros, amigos, pareja, religión...

A veces llegamos a la edad adulta con el sentimiento de desarraigo.

Esa es la definición de depresión, esa sensación de no existir porque hemos perdido relaciones importantes o una pertenencia, por ejemplo hay muchos suicidios entre adolescentes porque les han echado del grupo de amigos y se hunden en la desesperación.

El sentimiento de existir es frágil.

Y la pérdida de este sentimiento, no estar de acuerdo con cómo se desarrolla nuestra vida, lo hemos convertido en enfermedad, y no lo es, es algo normal. El ser humano siempre se encuentra al borde del abismo.

¿Porque sabemos que nuestro destino es la muerte?

Sí, y lo que llamamos depresión es el sentimiento de desesperación que consiste en dejar de percibir un futuro, un objetivo en nuestra existencia.

Parece bastante común, ¿no?

Es la esencia del humano, todos vamos a tener esas emociones de no existir, y si lo convertimos en enfermedad entramos en esa idea de la píldora de la felicidad, pero eso no existe.

¿Qué hacemos?

De entrada tomar consciencia de lo que nos está pasando. Hay muchos elementos que pueden sumirnos en esa sensación de no existir: el abandono, la pérdida de un ser querido, del trabajo, un accidente...

¿Cómo salir de ahí?

Cuando se pierde ese sentimiento de existencia, llegan dos sentimientos al mismo tiempo: la depresión y la ira. En realidad la depresión es una rabia impotente.

¿Qué sugiere que hagamos con ella?

Esa semilla de rabia es muy importante, nos permite salir de la situación. El problema es que hoy la rabia no se ve como algo positivo.

Muy positiva no es.

Sin expresar la rabia tomará la forma de desesperación y entonces el especialista la medicará, y así la rabia que tiene dentro se volverá contra usted porque la habrá reprimido.

¿Cuál es la alternativa?

Hay que darse permiso para sacarla, gritar, llorar, y luego reconstruirse a uno mismo mediante la relación con el mundo.

¿Y si el sentimiento de vacío nos viene de la infancia?

En ese caso creo que la pérdida de confianza en la humanidad es inevitable, yo tengo este problema. Nací judío, y de niño, durante la guerra, me separaron de mis padres.

¿Qué le reconstruyó?

Convertirme en terapeuta, la curiosidad bondadosa. Mucha de la gente que escribe, pinta, esculpe, construye o inventa lo hace para evadirse del sufrimiento de la realidad.

¿La angustia es inherente a la naturaleza humana?

Sí, claro, la angustia es algo normal porque todos sabemos que nos espera la muerte. La angustia no es algo patológico, es algo lógico.

¿De qué depende la libertad?

Consiste en elegir de qué dependemos. Cuantas más dependencias elegidas tenga un individuo, más libre es.

Suena paradójico.

Algunos eligen existir intentando conferirse a sí mismos ese sentimiento, pero ningún individuo aislado es suficiente, necesitamos vincularnos con el mundo exterior.

¿Cuál es su conclusión?

Recuperar una dignidad de pertenencia invirtiendo en grupos que se adapten a nuestras necesidades relacionales y valores suele ser más beneficioso que un tratamiento médico que nos coloca en la pasividad. Yo no diagnostico y no medico, porque dar un diagnóstico es encerrar a alguien en

una categoría, es deshumanizar a la persona.





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